EL Precio de la Verdad: Dark Waters


Una película de Tod Haynes

Con Anne Hathaway, Mark Ruffalo, William Jackson Harper

Duración: 126 minutos

SINOPSIS

De Participant (Spotlight, Green Book), EL PRECIO DE LA VERDAD cuenta la impactante y heroica historia de un abogado (Mark Ruffalo) que arriesga su carrera y su familia para descubrir un oscuro secreto oculto por una de las corporaciones más grandes del mundo y llevar justicia a una comunidad que ha sido expuesta peligrosamente durante décadas a productos químicos mortales.

El abogado corporativo defensor medioambiental Rob Bilott (nominado al Premio de la Academia® Mark Ruffalo) acaba de ser nombrado socio de su prestigioso bufete de abogados de Cincinnati en gran parte debido a su trabajo en defensa de grandes compañías de químicos. Se encuentra en conflicto después de ser contactado por dos granjeros de Virginia Occidental que creen que la planta local de DuPont está arrojando desechos tóxicos en el vertedero del área que está destruyendo sus campos y matando su ganado. Con la esperanza de saber la verdad sobre lo que está sucediendo, Bilott, con la ayuda de su socio supervisor en la empresa, Tom Terp (ganador del Premio de la Academia® Tim Robbins), presenta una queja que marca el comienzo de una épica batalla de 15 años- batalla que no solo pondrá a prueba su relación con su esposa, Sarah (ganadora del Premio de la Academia® Anne Hathaway) sino también su reputación, su salud y su sustento vital.

ACERCA DE LA PRODUCCIÓN

La fotografía principal de EL PRECIO DE LA VERDAD comenzó en Cincinnati, Ohio, el 14 de enero del 2019, pero mucho antes de que las cámaras comenzaran a grabar, Haynes y los productores reunieron a un equipo sobresaliente para ayudar a contar la historia de la pelea de Rob Bilott de la manera más sincera posible. Con ese fin, Rob y su esposa Sarah Barlage Bilott pasaron tiempo en el set durante la filmación.

"Todd ha derivado mucha inspiración y fundamentos de las contribuciones auténticas, lo que realmente sucedió, y utilizando eso como un punto desde el cual construir cinemáticamente- él toma ese principio de verdad y lo infunde con su visión como cineasta", dice la productora Pamela Koffler. “Él constantemente le hacía preguntas a Rob,‘¿Cómo tomaste notas? ¿Cómo empacaste las cajas? ¿Cómo sistematizaste las toneladas de información?’ Todo, desde sus hábitos, hasta el temblor de sus manos, hasta lo que su familia comió para cenar- todas esas pequeñas formas en las que la cultura del lugar de trabajo y la cultura de una familia originan la narración de relatos. Luego, todos los departamentos pueden utilizar eso y contar una historia, comenzando con lo que realmente sucedió”.

La productora Christine Vachon agrega: "He trabajado con Todd durante más de 30 años. Cuida tanto de cada cosa en el marco de la toma, y todo contribuye a la historia que cuenta- un accesorio del set, un movimiento de cámara, el vestuario, el cabello-, cada detalle está cuidadosamente pensado. Y lo que es increíblemente emocionante es que realmente no ha hecho nada como esto antes. Verlo pasar a un género que ama pero que no ha tenido la oportunidad de explotar es realmente maravilloso... y lo está haciendo de una manera muy visual y muscular".

Para filmar EL PRECIO DE LA VERDAD, Haynes decidió continuar una colaboración que data del 2002 con su director de fotografía de Far from Heaven, Edward Lachman, quien recibió nominaciones al

Premio de la Academia® tanto por esa película como por el drama de Haynes del 2015, Carol. "Ed es un perfeccionista", dice Haynes. “Ed es un artista. Se compromete con el trabajo y los detalles como nadie que yo conozca".

También entre los talentosos artesanos detrás de escena a los que recurrió Haynes como sus colaboradores fue la diseñadora de producción Hannah Beachler, quien, a principios de este año, se convirtió en la primera afroamericana en ganar el Premio de la Academia® por Mejor Diseño de Producción por su innovador trabajo en la exitosa película de Marvel Black Panther. Aunque fue colaboradora por primera vez con Haynes, Beachler trajo, además de su galardonado currículum, una historia familiar que se relaciona directamente con el tema. Ella creció en Centerville, Ohio, y asistió a universidades en Cincinnati y Dayton.

“La vida rural de un pueblo pequeño- yo crecí de esa manera en ciertas cosas”, dice ella. “Mi padre era arquitecto y crecimos en medio del bosque. Mis vecinos eran granjeros; los hijos de mi hermana son granjeros. Entiendo ese tipo de vida. Rob es un hombre que está luchando con su lugar en estas construcciones sociales- eso me fascinó”.

Al principio, tomó el camino para visitar a varias personas y lugares vislumbrados en EL PRECIO DE LA VERDAD como parte de una misión para contribuir a la autenticidad de la producción. "Primero fuimos a la granja de Tennant en Parkersburg y conocimos a Jim

Tennant- él nos llevó en su tractor y habló de su tierra", dice Beachler, "Quieres estar cerca de la gente y los lugares reales tanto como sea posible para recoger las texturas y pequeños matices de sus vidas. No estamos duplicando- estamos capturando una esencia para una película narrativa. Esto fue una pieza realmente importante. Luego, se trató de cómo cada una de estas familias creó su hogar- los Tennants, los Bilotts, los Kigers. Lo que era importante para ellos, reflejado en estos diferentes entornos".

Incluso para una historia ambientada en el pasado reciente, también hubo otro tipo de investigación involucrada: "Esto sucede a finales de los 90, principios de los 2000", dice Beachler. "Sigue siendo un período de tiempo realmente ambiguo que todos recordamos pero que hemos olvidado al mismo tiempo. ¿Qué tecnología tenía cada persona, qué teléfonos celulares? ¿Televisiones? ¿Qué habría en los escritorios de las oficinas de los abogados? También es interesante porque Taft, al igual que otras grandes empresas, comenzaban a promocionarse a sí mismas, anunciando servicios legales. Así que incluso ellos estaban cambiando la tradición. La investigación jugó un papel muy importante en la apariencia de esta película".

La producción aprovechó muchos lugares del mundo real, filmando en las oficinas de Taft Stettinius & Hollister, LLP, y utilizando el Salón de los Espejos en el Hotel Hilton Nederland, donde la firma cenó con sus socios. (Rob y Sarah Barlage Bilott aparecen como invitados en la escena de la Cena Anual de 1999 de la Alianza Química de Ohio en ese hotel). Pero esa fue solo una ventaja de filmar en Cincinnati, según Vachon. "Ha sido genial hacer lucir la ciudad, en lugar de tratar de representarla en otro lugar", dice el productor, cuya compañía, Killer Films ha hecho cinco películas en la ciudad de Ohio. "Hay muchas razones por las que nos encanta filmar aquí- una gran variedad de ubicaciones, equipos apasionados y dedicados y un excelente reparto local".

Después de haber filmado Carol en Cincinnati, Haynes estaba emocionada de regresar una vez más- de hecho, era fundamental contar adecuadamente la historia de Bilott. "Cincinnati fue una ciudad que realmente disfruté", dice el cineasta, y agregó de EL PRECIO DE LA VERDAD, "Este fue el primer proyecto que conozco que realmente se desarrolla en Cincinnati y es específico de ese lugar y en la

historia reciente". Eso nos permitió poder abrazar este lugar y lo que era realmente único sin disfrazarlo y ocultar lo que era. Nos ofreció un enorme rango visual y singularidad”.

Beachler se sintió particularmente atraído por las oficinas de Taft, ubicadas en el corazón del distrito central de negocios de Cincinnati. "Filmar en el lugar donde sucedió es inspirador, pero también es un lugar muy hermoso", dice. “El diseño de la estructura, con los ángulos y los giros en los pasillos, ofrece muchas formas de filmar. Encaja perfectamente con la narración de la historia de Todd". Se aprovecharon los espacios de trabajo dentro de Taft como la oficina de Tom Terp, una sala de conferencias, un área de recepción, una sala de descanso y esos pasillos serpenteantes.

Se eligió una granja en funcionamiento en el Municipio de Colerain, no muy lejos de la ciudad, para sustituir a la granja de Wilbur Tennant, mientras que la comunidad cercana de Hamilton se duplicó para ser Parkersburg, y la calle principal, casas e iglesias de Virginia Occidental. Mientras tanto, la casa de Bilott resucitó en una casa construida en el Condado Hamilton en ese período y se vistió para llevarla de vuelta a finales de los 90. Para los cineastas, las casas de las dos familias estaban profundamente conectadas. "Realmente queríamos reflejar las casas", dice Beachler. "La visión de Todd era que no separáramos a estas familias. Hay una lente a través de la cual vemos a la sociedad, que capta las diferencias de las personas dentro de las estructuras de clase, pero queríamos concentrarnos en la humanidad que atraviesa a todos ellos".

Ese mismo mandato se extendió a los trajes diseñados por Christopher Peterson, quien previamente había colaborado con Haynes como asistente de diseñador de vestuario en Carol en el 2015. "Siempre somos conscientes de los diferentes mundos en los que se lleva a cabo esta historia", dice Peterson. “Al principio, se observa a Wilbur y Jim Tennant con su ropa de trabajo esperando en el vestíbulo de este gran bufete de abogados corporativo de Cincinnati. Taft es un mundo muy corporativo. Es plano, más oscuro, más fresco, sin complicaciones. Tal vez hay una corbata que se destaca, pero se adapta como ecualizador. Más tarde, está Rob con su abrigo y traje, saliendo de su auto en Parkersburg.

Es un estudio sobre el contraste, con Parkersburg como un entorno mucho más texturizado. Cuadros y jeans, ropa de trabajo, personas que no piensan demasiado en lo que llevan puesto".

"La directiva de Todd era distinguir estos mundos, estos peces fuera del agua", continúa Peterson. "Luego, te das cuenta del lado heroico de estos hombres porque se aventuraron fuera de sus propios mundos".

En una reunión inicial con Mark Ruffalo, Peterson recibió lo que se convertiría en la clave del esquema de los personajes interpretando a los Bilotts- algunas fotografías instantáneas de Rob, Sarah y sus hijos. Esto llevó al descubrimiento de años de álbumes de fotos familiares meticulosamente organizados por Rob con la misma atención al detalle que había aplicado para examinar décadas de registros internos de DuPont.

"Cada año que representamos en la película, de 1998 al 2013, de repente estaba allí frente a mí", dice Peterson. "Mes a mes, durante años- tuve acceso a ellos". Peterson también pasó una tarde con los Bilotts en su casa, hojeando las fotos, haciendo preguntas específicas. En un momento, Sarah mencionó que muchas de las piezas de ropa en las fotografías todavía estaban arriba en sus armarios. "Comencé a mirar su ropa y Sarah preguntó: ‘¿Quieres llevarte esto?", Dice Peterson. "Miré la talla- también era la talla de Anne".

Además de la verosimilitud, la sutileza también era importante. "Estas prendas sirven para transmitir el mensaje", dice Peterson. "Un gesto ostentoso podría quitarle la seriedad a lo que se dice".

Es cierto- la filmación tan extraordinariamente lograda está al servicio de algo más grande, un examen importante de las malas prácticas corporativas y un hombre que arriesgó todo para exponer las malas acciones. "Hay muchas capas en esta película y, por supuesto, queremos que las personas salgan sintiendo que han visto actuaciones extraordinarias, cinematografía, diseño, filmación", dice Vachon. "Pero también queremos que salgan con un nuevo punto de vista sobre la forma en que esto ha afectado de manera insidiosa a nuestras vidas y cuál ha sido nuestra respuesta como país".

UNA SORPRENDENTE Y HEROICA HISTORIA DE LA TRAVESÍA DE UN HOMBRE POR LOGRAR JUSTICIA AMBIENTAL

EL PRECIO DE LA VERDAD ve al cineasta aclamado por la crítica Todd Haynes (Far from Heaven) aventurarse en un nuevo territorio para contar una historia apasionante basada en la explosiva exposición que descubrió una urgente crisis de salud pública y corrupción en los niveles más altos. Todo comenzó el 6 de enero del 2016, cuando la revista The New York Times publicó la fascinante crónica de Nathaniel Rich sobre el trabajo del abogado de Cincinnati, Rob Bilott. Empleado en la firma de abogados de Taft Stettinius & Hollister LLP, Bilott se convirtió en un defensor poco probable que descubrió valientemente los peligros de un producto químico que había contaminado una comunidad rural durante años- y castigar al gigante corporativo responsable por comercializar sus usos.

La saga se desarrolla como una historia de terror: los Tennants, una familia que había cultivado la misma propiedad en expansión durante generaciones, comenzaron a perder su ganado de formas alarmantes. Los animales, una vez dóciles como mascotas, se volvieron feos y agresivos. Lesiones cubrían sus pieles, sus ojos estaban bordeados de rojo y baba blanca goteaba de sus bocas, sus dientes estaban ennegrecidos. Cuando murió un ternero negro, su ojo era de un color azul eléctrico. Convencido de que la causa era el vertido tóxico del vertedero cercano de Dry Run, donde la fábrica de Washington Works, propiedad de DuPont, eliminaba sus desechos, Wilbur Tennant buscó respuestas durante años, pero en vano.

Desesperado, finalmente se dirigió a Bilott, quien había pasado un tiempo cuando era niño cerca de la granja de los Tennants en Parkersburg, en Virginia Occidental. "Cuando los Tennants se nos acercaron por primera vez para tratar de ayudarlos a descubrir qué estaba sucediendo en este vertedero, el mundo con el que yo había lidiado contaba con materiales regulados y listados- pensamos que esto podría ser algo bastante sencillo", dice Bilott. "Vamos a ayudar a determinar qué debería estar siendo liberado en el vertedero y ver los permisos para ello; descubriremos qué sustancias químicas están realmente siendo liberadas y cuáles de éstas podrían estar excediendo sus límites".

Después de casi un año, Bilott descubrió con qué estaban lidiando- "un químico no regulado que no encajaba en ese mundo. Esto se convirtió en un proyecto mucho más grande y muy diferente”, dice el abogado. La sustancia en cuestión es el ácido perfluorooctanoico o PFOA, que data de 1951, casi dos décadas antes de que se creara la Agencia de Protección Ambiental en 1970.

"Desafortunadamente, muchas de las normas y estatutos federales que comenzaron a publicarse en la década de los 197s se centraron principalmente en nuevos productos químicos, cosas que habían sido producidas y generadas después de ese momento", dice Bilott. "No había tanto énfasis o revisión en las cosas que ya existían, productos químicos como este que se habían utilizado durante décadas. Así que

ahora, estamos viendo las consecuencias de eso- el nunca haber vuelto atrás y mirado a todo este gran grupo de productos químicos que han sido utilizado durante décadas y décadas esencialmente sin revisión alguna".

Lo que el abogado descubrió fue impactante. DuPont había entendido desde hacía mucho tiempo que el PFOA podría tener efectos de amplio alcance, incluso letales. Sin embargo, según el artículo de Rich, en 1990, la compañía había vertido 7.100 toneladas de lodo de PFOA en el vertedero Dry Run

UNA LLAMADA DE ACCIÓN: LA BATALLA CONTINÚA

EL PRECIO DE LA VERDAD puede haber concluido, pero su historia oportuna de un medioambiente amenazado está lejos de terminar. "La película tiene una resonancia apremiante de lo que está sucediendo en este momento en nuestro panorama político, en nuestro panorama ambiental, en nuestro panorama regulatorio", dice el director Todd Haynes. "Hemos estado observando que los mandatos ambientales para el agua, el aire, las especies en peligro de extinción y, por supuesto, el cambio climático se desmorona sistemáticamente, por lo que todo está en juego en este momento. Es urgente sacar esta película al mercado y dejar que la gente comience a hablar sobre ella y escuchar la historia y verla a través de la experiencia de las mismas personas que hicieron que todo sucediera".

Para ayudar a amplificar el mensaje central de la película sobre el poder de una persona común que usa su voz para cambiar el mundo, Participant construirá una campaña para luchar contra los productos químicos eternos, llevando los productos químicos desde los márgenes en los que se encuentran hasta convertirlos en tema central y exigiendo protecciones más fuertes de parte de los líderes a cargo. Además, la campaña hará un llamado a los consumidores para que dejen de comprar productos hechos con productos químicos eternos y alentará a los líderes empresariales a unirse al creciente movimiento para eliminar los químicos eternos de sus productos y estantes. Toda la actividad se encontrará en www.fightforeverchemicals.com donde las personas pueden tomar medidas para protegerse a sí mismas y a su comunidad.

"Soy un gran optimista, ya que creo en el poder del individuo", declara Tim Robbins. “Una persona puede detener una mafia. Una voz racional puede cambiar la opinión pública. No tiene que ser un movimiento masivo antes de ser una causa justa. ¿Quién va a responsabilizar a los que están en el poder? Creo que es el individuo. Son los Robert Bilotts de este mundo los que me dan esperanza para el futuro”.

Anne Hathaway agrega: "Rob Bilott no está involucrado por la gloria. No está involucrado por la gratificación instantánea. Este es un camino muy largo que ha recorrido, y sería la primera persona en decir que no lo ha recorrido solo. Esa es una de las cosas que creo que la película logra exitosamente, mostrar que esta sorprendente persona, dentro de un entorno que era defectuoso, fue finalmente apoyado en su lucha. Juntos, pudieron hacer algo grande. Ahora, ese no es solo el final de la historia. Una de mis cosas favoritas sobre la película es lo que sucede después. Lo que pasa después es... nosotros. Tenemos que poner de nuestra parte. Tenemos que ponernos en acción por nuestro planeta, entre nosotros y con nosotros mismos".

La estrella y productor de EL PRECIO DE LA VERDAD, Mark Ruffalo, hace eco de esos sentimientos: "De lo que estamos hablando es del poder del individuo para afectar el cambio masivo, con la ayuda de una comunidad", dice Ruffalo. “Creo que el mensaje final es que nos necesitamos unos a otros. Nadie más lo hará por nosotros. Nadie más va a hacer del mundo un lugar mejor. Somos nosotros juntos. Y

esta historia sobre el agua trasciende todas las divisiones políticas, creencias ideológicas, sexo, raza, religión. Todos sabemos de manera inherente lo importante que es para nosotros tener agua limpia, y es enmarcando este tipo de problemas de esta manera que creo que veremos un cambio positivo real en el mundo".

El abogado de Ohio, el hombre que defendió lo que era correcto, Rob Bilott, dice que su mayor esperanza para el público que ve EL PRECIO DE LA VERDAD no es saber su nombre o su historia específica- es darse cuenta de que todos y cada uno de nosotros puede hacer una diferencia en el mundo.

"Una de las cosas con las que espero que la gente salga cuando vean esta película es entender que hay un poder increíble en una sola persona", dice Bilott. "Estamos en Estados Unidos. Tenemos un sis